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12
Jun

La renaturalización urbana: una oportunidad para la recuperación del espacio público

Durante las últimas décadas, nuestras ciudades se han diseñado y adaptado en gran medida a las necesidades del automóvil privado. Como consecuencia, una parte muy significativa del espacio público se destina a la circulación y al estacionamiento de vehículos. En muchas ciudades europeas se estima que entre el 60 % y el 70 % del espacio viario está dedicado, directa o indirectamente, al tráfico motorizado.  Se trata de un reparto del espacio injusto teniendo en cuenta que solo alrededor del 25 % de los desplazamientos en la ciudad se realizan en vehículo privado motorizado. 

Esta ocupación del espacio público, además de los impactos ambientales y sociales asociados al uso del coche (contaminación atmosférica y acústica, emisiones de gases de efecto invernadero, ruido o problemas de seguridad vial), supone también un importante coste de oportunidad. Destinar una parte tan relevante de la ciudad al automóvil impide que ese espacio pueda dedicarse a otros usos con un mayor beneficio colectivo, como parques y zonas verdes, áreas peatonales, espacios de encuentro o infraestructuras ciclistas.

Cada vez más ciudades están tomando conciencia de esta realidad y apostando por recuperar parte del espacio urbano ocupado históricamente por el coche para ponerlo al servicio de las personas.

Recuperar este espacio abre numerosas oportunidades para construir ciudades más saludables, sostenibles y habitables. Una de las más interesantes es la renaturalización urbana. A continuación explicaremos en qué consiste este proceso y por qué cada vez más ciudades están apostando por él.

¿Qué es la renaturalización urbana?

La renaturalización urbana es el proceso de recuperar e integrar elementos naturales en las ciudades con el objetivo de mejorar su calidad ambiental, aumentar la biodiversidad y hacer los espacios urbanos más saludables, resilientes y agradables para las personas, ya sea mediante la creación de nuevas zonas verdes y parques o mediante la incorporación de vegetación en calles y espacios urbanos. 

Este proceso puede incluir actuaciones muy diversas, como la plantación de árboles, la creación de parques y corredores verdes, la recuperación de ríos y humedales urbanos, la instalación de jardines de lluvia o la sustitución de superficies asfaltadas por espacios vegetados y permeables. 

Más allá de una cuestión estética, la renaturalización urbana busca recuperar parte de las funciones ecológicas que la urbanización ha ido eliminando con el tiempo. Gracias a ello, las ciudades pueden regular mejor la temperatura, gestionar el agua de lluvia, mejorar la calidad del aire, favorecer la biodiversidad y adaptarse de forma más eficaz a los efectos de las olas de calor. 

En muchos casos, la renaturalización también implica repensar el reparto del espacio público, reduciendo la superficie destinada al tráfico motorizado para crear entornos más verdes, saludables y habitables.

¿Por qué apostar por la renaturalización?

  1. Recuperación de espacio para las personas

La renaturalización urbana transforma calles y plazas dominadas por el asfalto y el tráfico en espacios más agradables, confortables y funcionales para las personas. La incorporación de árboles, jardines, parterres y zonas verdes mejora la estética urbana, aumenta el confort ambiental y favorece el uso social del espacio público.

Además, estos elementos contribuyen a crear entornos más atractivos para pasear, permanecer y relacionarse, reforzando el papel de las calles como lugares de convivencia y no únicamente como espacios destinados al tránsito de vehículos.

Los espacios verdes no solo aportan beneficios ambientales, sino que también favorecen la convivencia y la cohesión social, al crear lugares de encuentro y relación para la ciudadanía.

2. Regulación de la temperatura y mitigación del efecto isla de calor

La vegetación urbana reduce la temperatura de calles y plazas gracias a la sombra y a la evapotranspiración, un proceso natural mediante el cual las plantas liberan agua y enfrían el aire. De este modo, ayuda a combatir el efecto isla de calor (el fenómeno por el que las ciudades registran temperaturas más elevadas que las zonas rurales debido a la acumulación de calor en el asfalto, los edificios y otras superficies artificiales), mejora el confort térmico y hace las ciudades más resilientes frente a las olas de calor que, por desgracia, son cada vez más frecuentes.

3. Mejora de la salud física y mental

La presencia de vegetación en el entorno urbano tiene efectos positivos demostrados sobre la salud y el bienestar de la población. Numerosos estudios muestran que el contacto cotidiano con espacios verdes contribuye a reducir el estrés, la ansiedad y la fatiga mental, mejorando el estado de ánimo y la calidad de vida.

Además, los entornos naturales invitan a caminar, pasear y realizar actividad física al aire libre, favoreciendo hábitos de vida más saludables. La combinación de estos beneficios físicos y psicológicos convierte a la infraestructura verde en una herramienta eficaz para mejorar el bienestar de la ciudadanía.

4. Mejora de la calidad del aire

La infraestructura verde urbana contribuye a mejorar la calidad del aire al capturar parte de los contaminantes presentes en la atmósfera, especialmente partículas en suspensión y otros contaminantes asociados al tráfico motorizado.

Además, la reducción del espacio destinado al automóvil contribuye a reducir su uso, lo que permite disminuir las emisiones contaminantes en origen.

5. Reducción del ruido

La contaminación acústica es uno de los problemas ambientales más extendidos en las ciudades. El tráfico motorizado constituye su principal fuente y afecta negativamente al descanso, la salud y la calidad de vida de las personas. 

Renaturalizar las ciudades no solo reduce el ruido actuando en origen, sino que también contribuye a amortiguarlo mediante la absorción y dispersión de las ondas sonoras,  generando así espacios más tranquilos y confortables.

6. Adaptación al cambio climático

Las ciudades son especialmente vulnerables a fenómenos como las olas de calor, las lluvias torrenciales, las inundaciones o los períodos prolongados de sequía. El cambio climático está intensificando muchos de estos episodios y obliga a replantear la forma en que diseñamos nuestros entornos urbanos.

La infraestructura verde constituye una de las herramientas más eficaces para aumentar la resiliencia urbana. Al regular la temperatura, mejorar la calidad ambiental y favorecer una gestión más natural del agua, la renaturalización ayuda a las ciudades a adaptarse mejor a los desafíos climáticos presentes y futuros.

Además, las superficies permeables, las zonas verdes y la recuperación de cauces naturales favorecen la infiltración del agua en el suelo y reducen el riesgo de inundaciones durante episodios de lluvia intensa.

7. Biodiversidad

La renaturalización urbana también contribuye a recuperar la biodiversidad en las ciudades. La plantación de árboles, la creación de zonas verdes y la recuperación de espacios naturales proporcionan refugio, alimento y lugares de reproducción para numerosas especies de aves, insectos polinizadores y otros pequeños animales. Además, la conexión entre estos espacios mediante corredores verdes facilita el desplazamiento de la fauna y fortalece los ecosistemas urbanos. Una mayor biodiversidad no solo mejora el equilibrio ecológico de la ciudad, sino que también la hace más resiliente frente a los cambios ambientales.

Además, muchas de estas especies desempeñan funciones ecológicas esenciales, como la polinización o el control natural de plagas. 

Principales formas de renaturalización urbana

La renaturalización urbana puede adoptar muchas formas, desde pequeñas actuaciones en una calle o una plaza hasta grandes proyectos de transformación de toda una ciudad. Aunque cada contexto urbano requiere soluciones específicas, algunas de las actuaciones más habituales son las siguientes:

Plantación de arbolado urbano

La incorporación de árboles en calles, avenidas y plazas es una de las formas más sencillas y eficaces de renaturalizar la ciudad. El arbolado proporciona sombra, reduce la temperatura ambiental, mejora la calidad del aire, absorbe dióxido de carbono y contribuye a hacer los espacios públicos más agradables para pasear y permanecer en ellos. Además, constituye un importante hábitat para aves e insectos.

Creación y ampliación de parques y zonas verdes

Los parques y espacios verdes son elementos fundamentales de la infraestructura ecológica urbana. Además de ofrecer lugares para el ocio, el deporte y la convivencia, contribuyen a mejorar la biodiversidad, regular la temperatura y aumentar la resiliencia de la ciudad frente a fenómenos climáticos extremos.

Corredores verdes

Los corredores verdes conectan parques, jardines, riberas y otros espacios naturales mediante itinerarios arbolados o zonas vegetadas. Estas conexiones facilitan el desplazamiento de la fauna y fortalecen los ecosistemas urbanos. Al mismo tiempo, crean recorridos más agradables y seguros para peatones y ciclistas, fomentando formas de movilidad más sostenibles.

Recuperación de ríos y cauces urbanos

Muchas ciudades han ocultado o transformado sus ríos y arroyos para dar espacio a infraestructuras viarias o urbanizaciones. La recuperación de estos espacios permite restaurar ecosistemas, mejorar la gestión del agua, aumentar la biodiversidad y generar nuevos espacios públicos de gran valor paisajístico y social.

Desimpermeabilización del suelo

La sustitución de superficies asfaltadas o pavimentadas por espacios permeables y vegetados permite que el agua de lluvia se infiltre de forma natural en el terreno, reduciendo el riesgo de inundaciones y mejorando la gestión hídrica. Además, estas superficies ayudan a disminuir el efecto isla de calor y favorecen la presencia de vegetación.

Cubiertas y fachadas verdes

La incorporación de vegetación en edificios mediante cubiertas ajardinadas o fachadas verdes aumenta la presencia de naturaleza en entornos densamente urbanizados. Estas soluciones contribuyen a mejorar el aislamiento térmico de los edificios, reducen el calentamiento urbano y generan nuevos espacios para la biodiversidad.

Transformación de calles y plazas

Una de las actuaciones con mayor potencial consiste en recuperar espacio actualmente destinado al tráfico y al aparcamiento para convertirlo en zonas verdes, espacios de estancia o áreas de juego. Estas transformaciones permiten aumentar la presencia de naturaleza en la ciudad al tiempo que mejoran la calidad del espacio público y refuerzan su función social.

Algunos ejemplos

Ejemplos de renaturalización hay en muchos lugares pero por señalar algunas de las más emblemáticas.

Canal Catharijnesingel (Utrecht)

Uno de los ejemplos más conocidos de renaturalización urbana es el canal Catharijnesingel, en Utrecht (Países Bajos). Durante la década de 1970, este canal histórico fue parcialmente rellenado para construir una autopista urbana. Décadas después, la ciudad decidió revertir esta actuación, eliminando la infraestructura viaria y recuperando el canal y sus espacios verdes. El resultado es un entorno más atractivo, con mayor biodiversidad, mejor gestión del agua y más espacio para peatones y ciclistas, demostrando que es posible devolver la naturaleza y la calidad urbana a lugares anteriormente dominados por el automóvil.

Catharijnesingel before and after, Utrecht, Netherlands

El arroyo Cheonggyecheon (Seúl)

Otro ejemplo emblemático es el proyecto de recuperación del arroyo Cheonggyecheon, en Seúl (Corea del Sur). Durante décadas, este cauce natural permaneció cubierto por una autopista elevada que atravesaba el centro de la ciudad. A principios de los años 2000, la infraestructura fue demolida y el arroyo fue restaurado, creando un corredor verde de varios kilómetros en pleno entorno urbano. La actuación permitió reducir el efecto isla de calor, mejorar la biodiversidad, generar nuevos espacios públicos y revitalizar una amplia zona de la ciudad, convirtiéndose en una referencia internacional de renaturalización urbana.

La vegetalización de calles en París

En los últimos años, París ha impulsado una ambiciosa estrategia de renaturalización basada en la plantación masiva de árboles, la creación de nuevos espacios verdes y la transformación de calles y plazas excesivamente asfaltadas. Muchas vías han incorporado arbolado, parterres y superficies permeables, mientras que parte del espacio antes destinado al tráfico y al aparcamiento se ha recuperado para usos peatonales y zonas verdes. Estas actuaciones contribuyen a reducir el efecto isla de calor, mejorar la calidad ambiental y hacer la ciudad más agradable y resiliente frente al cambio climático.

Paris se verdit pour lutter contre les îlots de chaleur et la pollution

El antes y después de París demuestra que SE PUEDE.

Supermanzanas en Barcelona

Las supermanzanas (superilles) de Barcelona son uno de los ejemplos más conocidos de transformación del espacio público en Europa. Este modelo reorganiza el tráfico para reducir la circulación de vehículos en determinadas áreas y liberar espacio para zonas verdes, plazas, juegos infantiles y espacios de estancia. Gracias a ello, se reduce el ruido y la contaminación, se fomenta la movilidad activa y se crean calles más habitables, demostrando que es posible recuperar espacio para las personas sin renunciar a la funcionalidad urbana. Las supermanzanas muestran que renaturalizar una ciudad no siempre implica crear nuevos parques: también puede consistir en transformar calles dominadas por el tráfico en espacios verdes y de convivencia.

El poder de una idea que puede transformar nuestras ciudades. Literalmente.

Conclusiones

La renaturalización urbana se ha convertido en una de las respuestas más eficaces para mejorar la calidad de vida en las ciudades y afrontar los efectos del cambio climático. Recuperar espacio para la naturaleza significa también recuperar espacio para las personas, creando entornos más saludables, confortables y resilientes.

Donostia debe sumarse a esta transformación. Para ello, será necesario ir recuperando progresivamente parte del espacio hoy destinado al vehículo privado y destinarlo a zonas verdes, arbolado, espacios de estancia y corredores ecológicos. La presencia del coche sigue ocupando una parte desproporcionada del espacio público de la ciudad, por lo que necesitamos visión y valentía para construir una Donostia más verde, habitable y preparada para los retos del futuro.

Fuentes:

https://www.miteco.gob.es/es/ceneam/recursos/materiales/guia-de-recursos-sobre-renaturalizacion-de-ciudades.html

Paris se verdit pour lutter contre les îlots de chaleur et la pollution

Une nouvelle forêt à Paris ? La métamorphose de la place de la Catalogne

Transforming grey parking space into green space accessible for all: Effective policy and design

https://www.sostenibilidad.com/construccion-y-urbanismo/renaturalizacion-urbana

¿Por Qué Las Ciudades ENTUBARON Sus Ríos y Arroyos? || Urbanópolis

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