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20
Jul

Illumbe: Otra oportunidad perdida

El Ayuntamiento de San Sebastián ha licitado la construcción de una nueva rotonda en la subida a Hospitales, para dar acceso a la zona de Illumbe, con un presupuesto de 1,3 millones de euros. Desde Kalapie queremos denunciar públicamente que este proyecto no sólo ignora por completo la movilidad ciclista, sino que hipoteca de forma irreversible cualquier posibilidad de construir en el futuro un carril bici en la principal vía de acceso a los hospitales y Miramón.

Un diseño que cierra la puerta al futuro

La rotonda proyectada contempla exclusivamente carriles para vehículos motorizados y una estrecha acera. No hay carril bici. En una ciudad que presume de estar concienciada con la movilidad sostenible, esta omisión ya sería motivo suficiente de crítica. Pero el problema va mucho más allá de una simple ausencia.

La rotonda se ha proyectado sobre un gran terraplén, y su diseño no deja espacio físico para que, en el futuro, se pueda construir un trazado ciclista en esta subida. Es decir: no es solo que el Ayuntamiento haya decidido no invertir en movilidad ciclista ahora. Es que ha diseñado una infraestructura que hace inviable hacerlo más adelante, aunque hubiera voluntad política en el futuro para corregir el error.

Otra oportunidad perdida

Esta rotonda no es un caso aislado ni un desliz puntual. Es la última de una larga serie de oportunidades que la ciudad ha tenido para mejorar la red ciclista y no ha sabido aprovechar. Nos referimos a momentos en los que reurbanizar el espacio público ya estaba sobre la mesa y se ha optado por dejar a la bici de lado:

  • La nueva estación de tren y toda la reurbanización de su entorno se ejecutó sin crear una conexión ciclista con Egia. El resultado: quien va en bici tiene que hacer un gran rodeo o bajarse y llevar la bici a mano.
  • La calle Easo, reurbanizada recientemente, era una ocasión perfecta para un carril bici a contramano. Desde Kalapie lo pedimos expresamente, pero todo el espacio disponible se destinó a las terrazas de los bares.
  • El enlace a la autopista en Marrutxipi supone una gran barrera que se resolvió con una pasarela exclusivamente peatonal, descartando de nuevo cualquier solución ciclista.
  • El nuevo polideportivo de Altza trajo consigo la reurbanización de todo su entorno, pero tampoco incluyó infraestructura para facilitar la movilidad en bicicleta
  • Y, por encima de todo, la pandemia representó una gran oportunidad perdida: mientras numerosas ciudades europeas aprovecharon la crisis de la COVID-19 para impulsar un cambio en su modelo de movilidad, implantando carriles bici y otras medidas temporales que después consolidaron, Donostia dejó pasar esa oportunidad sin adoptar medidas de calado.

La rotonda de Illumbe se suma así a una lista de remodelaciones del espacio, donde la bicicleta se queda fuera de la ecuación.

Parte de un proyecto todavía mayor

Revisando la documentación pública en el portal de transparencia, hemos constatado que este proyecto de rotonda menciona explícitamente actuaciones futuras de nuevos enlaces a la autopista desde el entorno de Illumbe. Esto sitúa la rotonda como la primera pieza de una intervención mucho más amplia y costosa, que se perfila también con un enfoque exclusivamente centrado en el vehículo privado, sin contemplar en ningún momento a peatones ni a ciclistas. Una estrategia que promueve la movilidad motorizada e inevitablemente creará más y más tráfico en la zona gracias al fenómeno de “demanda inducida». A pesar de que algunas voces  de la ciudad se empeñan en convencernos de que el ayuntamiento odia los coches, vemos cómo año tras año no paran de hacer más rotondas, nuevos enlaces e infraestructura para el coche.

¿Dónde está la inversión ciclista?

Este proyecto no puede analizarse de forma aislada. Llevamos tres años de legislatura en los que la inversión en movilidad ciclista en Donostia ha sido prácticamente nula. Mientras tanto, cuando se trata del coche, el dinero público fluye sin dificultad. Solo en el entorno de Hospitales-Illumbe hay previsto destinar 1,3 millones de euros a está nueva rotonda concebida única y exclusivamente para el tráfico motorizado. A ello se suman los 15 millones de euros previstos para remodelar el enlace de Galarreta, una actuación destinada a facilitar, o incluso inducir, un mayor uso del vehículo privado en los accesos a Miramón-Hospitales. Y no es un caso aislado: esta inversión se añade a otras actuaciones recientes, como el nuevo enlace con la autopista en Marrutxipi.

La pregunta que lanzamos desde Kalapie es simple: ¿qué modelo de ciudad se está construyendo con el dinero de todos y todas?

Lo que pedimos

Desde Kalapie exigimos:

  • Rediseño del proyecto para incluir un bidegorri en la rotonda de acceso a Illumbe o en su defecto que el diseño no condicione ni hipoteque la construcción futura de infraestructura ciclista en la subida a Hospitales. Es decir, que dejen espacio suficiente para posibilitar la futura construcción de un futuro bidegorri.
  • Transparencia sobre el proyecto de conexión con la autopista en el entorno de Illumbe y sus implicaciones para la movilidad sostenible.
  • Un compromiso real y presupuestado con la movilidad ciclista, acorde a los objetivos climáticos y de movilidad que la propia ciudad dice perseguir.

Donostia no puede seguir construyendo su futuro urbano de espaldas a la bicicleta. Cada proyecto que se ejecuta sin contemplar la bicicleta no es solo una oportunidad perdida: es, muchas veces, una oportunidad cerrada para siempre.

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