Túnel de Morlans: De icónico a mediocre
El Ayuntamiento de San Sebastián ha ejecutado las obras de reforma del túnel ciclista de Morlans, una infraestructura inaugurada hace años y única en el mundo por tratarse de 1,4 km de túnel exclusivo para bicicletas en pleno entorno urbano. El proyecto habilita, por primera vez, el paso de peatones dentro del túnel. Desde Kalapie no nos oponemos a esta mejora: el peatón es siempre la pieza más importante de la movilidad sostenible. Pero queremos denunciar públicamente varios sinsentidos en la ejecución de esta obra que van a generar inseguridad y que suponen, una vez más, que la bicicleta pierda prioridad en la ciudad.
Túnel peatonal sin acceso para peatones
El proyecto amplía los arcenes laterales del bidegorri tapando con cemento la canalización de agua, de forma que se generan dos pequeñas aceras. El problema es que este nuevo espacio peatonal se limita al interior del túnel y no se ha hecho nada con el resto de tramos. En los accesos por Lugaritz y Morlans de unos 100 metros cada uno y el tramo a cielo abierto entre el túnel principal y el pequeño de 200 metros de longitud, no se ha realizado mejora alguna. Son 400 metros de tramos exclusivamente para ciclistas que ahora habrá que compartir con peatones.
De esta manera los peatones que quieran caminar por las nuevas aceras del túnel tendrán que atravesar también 400 metros de bidegorri compartido con ciclistas. La bici pierde así la prioridad que ha tenido durante años en estos tramos y el peatón gana un tramo hostil e inseguro con riesgo permanente. Un nuevo punto negro en el mapa de la seguridad peatonal. Todos salimos perdiendo gracias a un diseño mediocre.
¿Qué sentido tiene hacer el esfuerzo económico de habilitar 1,4 km de aceras dentro del túnel y olvidarse de los 400 metros necesarios para poder acceder a dicho túnel? Se podrían haber hecho las cosas bien, habilitando un trazado peatonal que tuviera continuidad de principio a fin, pero parece que en esta ciudad los proyectos que tienen que ver con la movilidad activa siempre se quedan a medias.
Señalización vertical y horizontal que se contradicen
El segundo problema está dentro del propio túnel. Aunque el carril bici central de asfalto rojo no se ha tocado y las nuevas aceras de cemento quedan claramente diferenciadas a cada lado, el proyecto incluye señalización vertical de prioridad peatonal en toda la longitud del túnel, como si el espacio fuera compartido. Por lo tanto hay una evidente contradicción entre el diseño del firme que es completamente segregado y las señales verticales que hablan de un espacio compartido.
Esta contradicción pone en riesgo a quien circula por el túnel. La mayoría de ciclistas no van a ser conscientes de que el peatón tiene prioridad dentro de un bidegorri cuando existe una acera segregada y claramente diferenciada a cada lado de su carril. Es una fórmula que va a generar confusión y, más pronto que tarde, algún susto serio.
Con esta reforma, la bicicleta pierde la prioridad en el tramo que era, de largo, el más parecido a una gran artería ciclista de la ciudad: el único itinerario de alta capacidad y sin cruces con tráfico motorizado que teníamos. Es evidente que el peatón tiene que tener prioridad en las nuevas aceras, pero dentro del carril bici ¿Qué sentido tiene?
Otras carencias
Durante nuestra visita al túnel hemos observado además otras carencias en la ejecución y acabado de la actuación:
- Se mantienen numerosos grafitis en las paredes del túnel, algunos de ellos parcialmente cubiertos por las nuevas lonas instaladas. Cuesta creer que todos ellos se hayan pintado durante el transcurso de las obras.
- La iluminación no ha sido renovada y hay luces que no funcionan, a pesar de que inicialmente estaba contemplado en el proyecto, debido según se nos ha trasladado a limitaciones presupuestarias.
- La nueva cobertura de telefonía móvil no ha podido ponerse en funcionamiento a tiempo, pese al periodo disponible para la planificación y a los cinco meses de duración de las obras.
- Finalmente, hemos encontrado el túnel con bastante suciedad y polvo acumulado, algo que consideramos que debería haberse solucionado antes de su reapertura.
Son cuestiones de diferente importancia, pero creemos que reflejan una falta de cuidado en los acabados y en la ejecución final de la actuación. Después de cinco meses de obras y tratándose de una infraestructura ciclista singular y referente en la ciudad, consideramos que el resultado final debería haberse cuidado mucho más.
¿Objetivo incumplido?
Aunque a partir de ahora los peatones podrán usar el túnel de manera legal, tememos que este diseño se convierta en un punto negro en el mapa peatonal de la ciudad por su falta de seguridad percibida. Recorrer 1,4 km dentro de un túnel genera una sensación de inseguridad que puede hacer que, en la práctica, sean muy pocas las personas que decidan cruzarlo a pie, con lo que el objetivo principal de la obra, dar acceso peatonal, quedaría en entredicho.
Esta reforma llega, además, en una legislatura marcada por la falta de inversión en proyectos ciclistas. Es otro ejemplo de cómo se opta por lo precario por no invertir un poco más y hacer las cosas bien, cuando a la larga corregir actuaciones incompletas siempre sale más caro que ejecutar la obra correctamente desde el principio.
Lo que pedimos
Desde Kalapie exigimos:
- Que se complete el tramo peatonal también en los accesos exteriores al túnel (Lugaritz, Morlans y el tramo a cielo abierto), para que el peatón no tenga que invadir el carril bici fuera del túnel.
- Que la señalización vertical sea coherente con el diseño real del espacio: si el carril central y las aceras laterales están físicamente segregados, la señalética debe reflejar esa segregación.
- Que el Ayuntamiento deje de resolver los proyectos de movilidad ciclista y peatonal de manera precaria, e invierta lo necesario para ejecutar las obras con criterios técnicos correctos desde el inicio.
El túnel de Morlans era, y debería seguir siendo, un referente de infraestructura ciclista de calidad. Convertirlo en un espacio confuso y potencialmente inseguro para todas las personas que lo usan, ciclistas y peatones, por ahorrar en unos metros de obra, es un paso atrás que no nos podemos permitir.
Fotos
Compartimos algunas fotos tomadas en el fin de semana del 19 y 20 de septiembre.
Lona cubriendo parcialmente los grafitis

Grafitis en la zona central del túnel


Tramo entre túneles

Iluminación sin arreglar

Cobertura móvil sin subsanar

Señalización

